sábado, 31 de marzo de 2012

Amigos, me dices

Para mis amigos del alma

Me dices "con los dedos de una mano
los verdaderos amigos se cuentan"
pues te digo que me faltarían dedos
si como tú dices para mí fuera

Te digo que a mis amigos
no los cambiaría por nada
ellos alivian mi sed
ellos refrescan mi alma

Y es que han estado a mi lado
cuando más bajo no podía caer
diciéndome "Dale gordo que falta
dale que a vos no te pueden vencer"

Supe en ellos encontrar
un refugio de todo mal
ahora ya me siento vivo
me falta mucho por andar

Aunque algunos amigos no vea
siempre están en mi corazón
sus manos no siento en abrazos
mas sí con palabras su amor

¡Cómo antes no había notado
el increíble tesoro de la amistad!
Hasta ahora lo he despreciado
prometo que no volverá a pasar

No hay nada que disfrute más
que una tarde con la muchachada
entre sonrisas y palmadas
entre golpes y carcajadas

Les dedico a todos ustedes
estas humildes palabras
ahora un momento de seriedad:
no me miren así, sólo bromeaba

jueves, 1 de marzo de 2012

Yo quemaré tus cartas

¿Por qué lo hice? no sé, quería hacerlo, quería dejar todo eso en el pasado, dejar atrás todo lo que me hace mal, su recuerdo. Si me arrepiento no, guardé los dos más importantes papeles todo lo demás ardió y lo vi arder.



El que llevaba en mi billetera a todos lados fue el último porque era el mejor, y verlo arder me provocó tantos sentimientos y pensamientos, mi bocho por fin estaba dejando de ir a mil, y se frenó un ratito para mirar.



Tener ahí al lado mío a mi mejor amigo fue el toque que necesitaba el ritual, nos reímos mientras los quemábamos todos, pero en el último él también sintió lo mismo que yo, que era un momento para callar, para sentir. Hubiese deseado que ardiese mucho más tiempo porque me hacía sentir bien.



Sentía que estaba él al lado mío y me entendía, que entendía como me sentía, que a pesar de estar bien no soy el de antes, que no tengo paz dentro mío, tantas cosas que ni sé que me pasan. Y sabía que me estaba apoyando, que estaba conmigo ahí como siempre estuvo, sin necesidad de decir nada.




Había mucho viento cuando las intentaba prender, después me di cuenta que adentro de la parrilla era más fácil. Capaz que las cenizas se las lleve una ráfaga de viento hasta el próximo pibe que esté quemando cartas, para que todos los recuerdos lindos y feos vayan juntos a un mismo lugar.

sábado, 18 de febrero de 2012

Acropoem~




Ahora todo se nos ha ido de las manos
Gracias por toda la alegría y el dolor
Unido contigo no quiero ya estar 
Sólo quiero decirte que a pesar de
Todo lo bueno y malo del final
Insisto en recalcar el maravilloso
Néctar de tu ser, remolino sentimental
Aluvión de actitudes tan originales
Buenos momentos hemos pasado
El tiempo parecía nunca pasar
Rota mi alma ha quedado luego
Tu mentira al final todo cambió
Olvidada de mi corazón has quedado
Los labios has remojado en el elíxir
Implacable del engaño y la traición
No podré jamás quitarte ese sabor
Osaría, mas prefiero decirte adiós

Realismo fantastico - El bondi

Un cuento que hice en el colegio, y alargué un poco. En el realismo fantástico hay un hecho que nos desconcierta, nos hace dudar de si es totalmente realista el relato entrando en el mundo de lo paranormal.

El Bondi


Vuelves a despertarte, esta vez por el ruido del despertador sobre la mesa de luz. No has tenido una buena noche, pesadillas, demasiado cansancio y un calor agobiante han hecho de tus intentos de dormir un desperdicio de valioso tiempo. Estás empapado en sudor, sudor que curiosamente está frío, refrescándote hasta cierto punto. Rápidamente te duchas, afeitas, desayunas y realizas todas las actividades que sueles hacer todos los días a la misma hora, en el mismo lugar. Te ves cegado por el sol al abrir la puerta de tu hogar, si bien te parecía imposible, ahora sentías mucho mas calor que durante la noche. Caminas en la misma dirección de siempre, con la vista perdida hacia adelante, la mente en blanco, creerías que sigues soñando de no ser por los dolores del cuerpo tras una inquieta noche.
Nerviosamente, casi sin darte cuenta, sacudías en tu mano derecha las monedas. Hace mucho tiempo que esperas el autobús. Un tic te domina haciéndote mirar el reloj en tu muñeca izquierda. El calor es agobiante, ese sentimiento de relajación se apodera de tu cuerpo, haciéndote perder ligeramente el equilibrio en más de una ocasión. No estás solo, otros como tú, esclavos del transporte público, comparten contigo la situación, la larga espera cotidiana, la insufrible monotonía de los días que transcurren y se escapan de nuestras manos con tanta facilidad como el agua. Casi en un parpadeo te ves sentado junto a la ventanilla, enrollando inconscientemente el boleto. Alguien se sienta junto a ti. Te parece extraño, hay muchos individuales vacíos. te pregunta por una parada, intentando iniciar una conversación, pero tu falta de entusiasmo rápidamente la apaga. Algo te inquieta, miras de reojo a tu acompañante. hay algo en él que desentona, desencaja. Un aire misterioso lo rodea, atrayéndote poderosamente hacia su persona. La vestimenta parecía normal, veías detalladamente cada prenda de su cuerpo. El ruido de un reloj de bolsillo tortura tu mente, sientes que cada vez es más fuerte, más rápido, acelerando el pulso de tu corazón sin razón alguna.  Su manera de hablar, si bien lo dicho fue poco te incita a seguir hablando con él, a preguntarle qué es lo que lo atrae allí.
-Este autobús está maldito.- Escuchas de la butaca de al lado con total naturalidad, como quien habla del clima. Te quedas impactado, no le crees pero tu curiosidad te lleva a invitarlo a que se explique. No te parecía un bromista, tampoco crees que esté loco, miras a tu alrededor, nadie parece preocuparse de las palabras de tu acompañante, más bien las miradas se posan en ti, miradas furtivas y murmullos que te hacen sentir inquieto, no comprendes qué es lo que atrae de ti su curiosidad. Intentas no pensar en ello y preguntas a qué se refiere.
-Fue hace unos años, esta misma fecha, estas mismas horas. Ya por esos tiempos en la compañía tenía mala fama, muchos accidentes en los registros del DIE 666. Iba repleto, pero tenía asiento aquí mismo. Me di cuenta que me había pasado de parada, cuando miré aquel semáforo.
Volteas a verlo, allí estaba, viejo y oxidado por el paso del tiempo. Cuando vuelves a acomodarte no encuentras a nadie a tu lado. No lo encuentras en el autobús. Tu pulso se acelera, cada segundo pasa más y más lento, no logras contener el miedo, tu cuerpo tiembla, al igual que todo lo que está a tu alrededor. De repente un ruido de bocinas, el chirriar de un frenado inútil. El impacto, el dolor, la agonía, los gritos y la nada.