Un cuento que hice en el colegio, y alargué un poco. En el realismo fantástico hay un hecho que nos desconcierta, nos hace dudar de si es totalmente realista el relato entrando en el mundo de lo paranormal.
El Bondi
Vuelves a despertarte, esta vez por el ruido del despertador sobre la mesa de luz. No has tenido una buena noche, pesadillas, demasiado cansancio y un calor agobiante han hecho de tus intentos de dormir un desperdicio de valioso tiempo. Estás empapado en sudor, sudor que curiosamente está frío, refrescándote hasta cierto punto. Rápidamente te duchas, afeitas, desayunas y realizas todas las actividades que sueles hacer todos los días a la misma hora, en el mismo lugar. Te ves cegado por el sol al abrir la puerta de tu hogar, si bien te parecía imposible, ahora sentías mucho mas calor que durante la noche. Caminas en la misma dirección de siempre, con la vista perdida hacia adelante, la mente en blanco, creerías que sigues soñando de no ser por los dolores del cuerpo tras una inquieta noche.
Nerviosamente, casi sin darte cuenta, sacudías en tu mano derecha las monedas. Hace mucho tiempo que esperas el autobús. Un tic te domina haciéndote mirar el reloj en tu muñeca izquierda. El calor es agobiante, ese sentimiento de relajación se apodera de tu cuerpo, haciéndote perder ligeramente el equilibrio en más de una ocasión. No estás solo, otros como tú, esclavos del transporte público, comparten contigo la situación, la larga espera cotidiana, la insufrible monotonía de los días que transcurren y se escapan de nuestras manos con tanta facilidad como el agua. Casi en un parpadeo te ves sentado junto a la ventanilla, enrollando inconscientemente el boleto. Alguien se sienta junto a ti. Te parece extraño, hay muchos individuales vacíos. te pregunta por una parada, intentando iniciar una conversación, pero tu falta de entusiasmo rápidamente la apaga. Algo te inquieta, miras de reojo a tu acompañante. hay algo en él que desentona, desencaja. Un aire misterioso lo rodea, atrayéndote poderosamente hacia su persona. La vestimenta parecía normal, veías detalladamente cada prenda de su cuerpo. El ruido de un reloj de bolsillo tortura tu mente, sientes que cada vez es más fuerte, más rápido, acelerando el pulso de tu corazón sin razón alguna. Su manera de hablar, si bien lo dicho fue poco te incita a seguir hablando con él, a preguntarle qué es lo que lo atrae allí.
-Este autobús está maldito.- Escuchas de la butaca de al lado con total naturalidad, como quien habla del clima. Te quedas impactado, no le crees pero tu curiosidad te lleva a invitarlo a que se explique. No te parecía un bromista, tampoco crees que esté loco, miras a tu alrededor, nadie parece preocuparse de las palabras de tu acompañante, más bien las miradas se posan en ti, miradas furtivas y murmullos que te hacen sentir inquieto, no comprendes qué es lo que atrae de ti su curiosidad. Intentas no pensar en ello y preguntas a qué se refiere.
-Fue hace unos años, esta misma fecha, estas mismas horas. Ya por esos tiempos en la compañía tenía mala fama, muchos accidentes en los registros del DIE 666. Iba repleto, pero tenía asiento aquí mismo. Me di cuenta que me había pasado de parada, cuando miré aquel semáforo.
Volteas a verlo, allí estaba, viejo y oxidado por el paso del tiempo. Cuando vuelves a acomodarte no encuentras a nadie a tu lado. No lo encuentras en el autobús. Tu pulso se acelera, cada segundo pasa más y más lento, no logras contener el miedo, tu cuerpo tiembla, al igual que todo lo que está a tu alrededor. De repente un ruido de bocinas, el chirriar de un frenado inútil. El impacto, el dolor, la agonía, los gritos y la nada.
Un cable a tierra, una forma de drenar pensamientos y sentimientos del alma. Poemas de mi autoría, excepto algunas entradas
sábado, 18 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Sopla el viento
Han pasado ya dos meses
Desde que todo comenzó
Y ese día lo recuerdo
Como si hubiese sido hoy
En aquel tiempo era un muchacho
Joven, ingenuo y soñador
No sabía nada de política
De historia o represión
Un hombre de uniforme llegó
Y gracias a un numerito
Al gran servicio militar
Mi cuerpo (o alma) se entregó
La cara de mis padres
Blanco cera se tornó
Por la de mi madre
Una lágrima descendió
¿Por qué esas caras?
Dije por sus lamentaciones
si correr, limpiar y barrer
Son mis únicas obligaciones
Mi madre temblando
El diario me entregó
la guerra contra Inglaterra
Era el último notición
¡Ay, en qué dilema me he metido!
Convertirme en asesino o desertor
Y estar por los demás definido
en un “muere él o muero yo”
en un “muere él o muero yo”
Un beso y un abrazo
Que cortó mi respiración
Fueron mi única despedida
Antes de mi kamikaze misión.
Con mucha suerte hemos llegado
A la fría isla de la acción
Sopla el viento hacia mi patria
Sopla el viento mi canción
El frío es insoportable
¿Por qué aquí no hace calor?
Aquí nadie habla con nadie
El silencio es tenso y atroz
Me acerco a la batalla
Al redoble del tambor
¿Por qué tocas una marcha?
Hay falsos soldados alrededor
Mejor algo que conozcamos
Toca un tango, un rock
Tal vez la marcha fúnebre
Lo predice mi corazón
Las balas nos pasan silbando
Con diabólica precisión
Nuestras “tropas” no difieren
La culata del cargador
Las adiestradas fuerzas inglesas
Nos exterminan sin compasión
Nos exterminan como plagas
En campos de desolación
En campos de desolación
El hambre se hace sentir
Y no llega ninguna provisión
Se están acabando las balas,
Las esperanzas y fe en Dios
¡Oh madre, cómo hoy extraño
Tus comidas y tu puro amor!
Escucha cómo sopla el viento
Como sopla el viento mi canción
Padre, ídolo y ejemplo
fuente de inspiración
Enorgullécete de mí
Que mi tiempo se acabó
En medio de la batalla
Sentí disparos y dolor
¿Dónde me lleva esto?
Curioso, mi mente falla
Siento del final la belleza
Caigo al suelo acribillado
Y con mis últimas fuerzas
Rezo una plegaria a Dios
El dolor va desapareciendo
ya mi vista se nubló
Escucho un ligero murmullo
Es en el viento mi canción
Si somos todos hermanos
¿Por qué hemos de pelear?
Es algo que no se entiende
Y jamás se entenderá
Todo se va oscureciendo
Chau, padres, amigos y nación
Que Dios te libre y te guarde
De lo que esta guerra generó.
Un minuto de silencio
O una hora, quizás
Argentina está de luto
Y lo estará por mucho más
Escucha Argentina el viento
y cómo sopla mi canción
Resguardando los lamentos
De muchos chicos como yo
Sangra Argentina
Sangra hoy mi Argentina
ahoga los pecados ajenos
ahoga los pecados ajenos
Ya que no existe una cura
Para esa desgarrante herida
De la que nadie mucho dura
Deja que tu sangre fluya
Pues hoy ya no es pura
El veneno circula por tus venas
Y mientras más tiempo pase
Más tropezas y te mareas
La serpiente de la opresión
Sus colmillos te ha hincado
Y ni tus infinitos hermanos
ancestros, el Sol y el Mar
Están hoy aquí para ayudar
En medio de un valle
de flores vírgenes
de flores vírgenes
Rendida de rodillas caes
Y una última plegaria
Logras soltar al aire
Tus manos y labios tiemblan
Tus ojos se quieren cerrar
Duerme en paz mi Argentina
Ya no queda más veneno
Ni sangre que drenar.
El viajero
El viajero
Joven caminando
Por las orillas del andén
se aleja de sus penas
se aleja de su ser
Fueron duras sus penas
pero nunca se dejó caer
tomó sus pocas pertenencias
subió presto al primer tren.
Un gastado reloj de oro
donde observa el tiempo correr
víveres, una foto de su madre
una de la tierra que lo vio crecer
Camina sin rumbo fijo
con paciencia y con valor
intentado sanar la herida
que provocó un mal de amor
Asoma una sonrisa melancólica
al pensar en esa mujer sin par
que, cual flor en el desierto
hizo su gran corazón marchitar
El cansancio lo vence
y necesita descansar
bajo la sombra de un árbol
algunas hora dormirá
Se agotan sus provisiones
el próximo tren ya ha de llegar
si viene desde su pueblo
algún conocido ha de hallar
Al subir se encuentra a un amigo
y la alegría lo hace gritar:
"¡Viejo contame que hay de nuevo
cómo anda todo por allá!"
Por una noticia se siente
mucho peor que al subir
la boda de su joven amada
de angustia lo hizo gemir
Dándole un poco de alimento
lo dejó en la otra estación
él se aleja despacio
dejando atrás su corazón
Siempre le gustaron los trenes
en ellos encontraba tranquilidad
lo mantenían protegido
de cualquier calamidad
Caminando sobre las vías
algo en su ser se rompía
sus ansias de verla se fueron
sus ansias de vivir se esfumaron
En medio de la noche
una luz lo envolvió
sin embargo el gran tren
distraído no lo vio
Se quedó clavado al suelo
mirando a la máquina venir
con una expresión tan fría
que a las fieras haría huir
Cerró los ojos lentamente
a la espera del impacto
la noticia endureció
sus emociones en el acto
El tren estaba llegando
y su boleto era de ida
su cerebro se apagó
de una violenta sacudida
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