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sábado, 1 de agosto de 2015

Henry Wood, de Britania

El sol imponente se alza
en los campos escarchados
el canto de un ave resuena
entre los guerreros armados

Las olas golpean la tierra
pronta a cubrirse de sangre
los britanos anhelan la guerra
se defienden los habitantes

Ya en la costa desembarcan
bárbaros de otras tierras
brutos que muerte transportan
a su paso sólo quedan cenizas

Aquellos que del pecho materno
pasan a las espadas y flechas
anhelan como pocos el averno
sus infancias quedan deshechas

Todos los pueblos que enfrentaron
esta plaga de muerte devoradora
se vieron prontamente arrasados
no hay pizca de lo que fueron otrora

Tiembla el fin del mundo al observar
que las bestias de mar se acercan
el sol aterrado huye de los cielos
su existencia es la mayor blasfemia

Sin embargo Britania se erige
firme como última fortaleza
sus hombres no la verán caer
 sin antes pelear con fiereza

Y es que sus tropas las dirige
un hombre que es leyenda
sus hazañas ya se extienden
a lo largo y ancho de sus tierras

Él es Henry Wood, el Exiliado
que por traición sufrió el destierro
buscó hacer justicia con sus manos
y así volver ligero su infierno

Rescató a Merlín de su prisión
al encontrarse con su guarida
dicen que hasta venció un dragón
y, sabio, le perdonó la vida

Excalibur, el brazo del Rey Arturo
por él decidió ser empuñada
ve en sus ojos la esperanza britana
joven valiente de corazón puro

¡Tiembla, bárbaro de sangre sediento!
para tus tropas la suerte está echada
Wood al frente ya blande su espada
y en batalla nunca pierde el aliento

Al poeta

Hermano anónimo de tinta
o pluma de aquello que rige
un artista que amores pinta
o expulsa aquello que aflige

Dime cómo has sido llamado
al duro camino que recorremos
dime todo lo que has perdido
buscando tus glorias y sueños

Tu alma al arte es atraída
cual Ulises a su amada Ítaca
La tinta tu sangre derroca
en versos se divide tu vida

No he hallado las palabras
para poder englobar al poeta
si cada palabre trae otras
y otros han de suceder al poeta

Somos como hierro al rojo vivo
nunca completamente moldeados
dulce el escribir por el castigo
de ser eternamente golpeados

Alguna dama, la muerte o ambos
pasado, nuestros dioses y pecados
son quienes nuestra sangre hierven
y ponen la pluma en nuestras manos

Mi tierra es tierra de poetas
abundan el amor y el pecado
la sangre pasional y orgullosa
nos obliga a vivir sin reparo

Sangra poeta otro poema
y no te olvides de cantarlo
que la poesía es del planeta
y es nuestro deber recordarlo

La niña

Niña tierna de ojos dulces
dime con tu boca de miel
si es que de mí te acuerdas
si tu mente aún te es fiel

Al menos en mí anidas
como un joven ruiseñor
aún inventan mis oídos
el gorgojeo de tu voz

Dulce amiga de mi alma
has sanado con tu pureza
cual cáliz de la alianza
de mi corazón las asperezas

Supiste a un joven salvar
cuando el frío era mi amante
con la calidez de tu hablar
supiste cómo entibiarme

Y cuando más cerca te tuve
y menos quería soltarte
debí dejar nuestra nube
lo más humano era alejarme

Toda esa ausencia me aplastó
como realidad al que no es cuerdo
al saber que fácil lo aceptabas
sentí que sólo era este cuerpo

Lamento haber tardado tanto
en un par de versos regalarte
de poder, el fin de nuestra estrofa
sería muriendo de sólo mirarte

Todo este tiempo te quise
ahora y en cada mañana
mientras este mundo pises
irradiarás amor y esperanza

Sé que somos pasado
o presagio del futuro
sabes que si me buscas
algún lugar será nuestro


Sé que realmente no te debía nada
mas si lo pedías, te lo aseguro
hubiese recorrido cada esquina
para poner tu nombre y un Te quiero

domingo, 26 de julio de 2015

Nostalgia

Hay un punto en que encontramos
una alegría teñida de tristeza
una sonrisa que exhala suspiros
ojos distantes pasado reflejan

El hombre siempre se ha empecinado
en encontrar una cura definitiva
descifrar este sentimiento enmarañado
para dejar de añejar melancolía

Algunos lo han llamado recuerdo
mas no todos ellos poseen magia
creo que tango le decía mi abuelo
yo la he conocido como nostalgia

En ella encuentra refugio el poeta
y en su memoria se ha de extraviar
ataúd decorado como una casa
que es una jaula y nunca hogar

Desconsuelo el de los adultos
que creen que pueden llegar
a sólo volver sobre sus pasos
y otra vez de cero comenzar

Nostalgia, como manta mojada
que finges al fin prestar abrigo
distraes y al recordar el frío
la sangre ya no puede circular

Nostalgia, ciudad tenue y despoblada
te recorro entre tropiezos y fracasos
encontrando a mi dama en cada esquina
me acerco y se esfuma entre mis brazos

Cruje este suelo destartalado
de mi provocado cautiverio
me he vuelto gris y desalmado
el pasado vive en el invierno

Si fui otrora un príncipe azul o caballero
y tú una damisela con corazón de rubí
el tiempo me ha oxidado y hoy te erro
buscando el verso en el que te perdí

Y aquí, entre el ir y venir de la vida
dejo a cada paso partes de mi alma
sabiendo que mañana en mi osadía
los buscaré sangrando esta nostalgia

viernes, 24 de julio de 2015

Encuentro

Qué bien me ha hecho encontarte
luego de vagar en tanto desierto
y sentir Tu abrazo manantial
y sentir el fresco de Tu aliento

Has elegido cada grano de arena
para que yo pise en mi camino
sé que has soltado una lágrima
cada vez que torpe, me desvío

Ya que si en el universo hay una ley
es el derecho a estar errado
y la dulce libertad de poder
retornar sobre nuestros pasos

Mas me siento desorientado
más allá de mí es incierto
y dentro es oscuro, enredado
solo conmigo, mal acompañado

Una nube negra es mi suelo
reloj de arenas movedizas
el tiempo me hunde en letargo
dormido, acechan pesadillas

Y cuando todo cae alrededor
y cuando dentro me masacro
sólo Tu luz puede guiarme
entre tantos rumbos inciertos

Tu voz llega de tan lejos
dentro mío, de los cielos
de las masas que se mueven
desde los vientres crecientes

Cómo he de comprenderte
si nos condenas al salvarnos
el sufrimiento es un deleite
¿A qué se deben mis manos?

Me has llamado como un padre
y preparado como batalla al soldado
¿Cómo no dar por tu obra mi sangre
si la recompensa supera al cielo?

Y es que la entrega es el gran misterio
es el verso que ocultaste en Tu poesía
aquella que rige del hombre el destino
y cómo el Bien y el Mal guían su travesía

Quien nunca ha amado hasta que duele
nunca te ha amado o conocido
tanto es el amor que nos tienes
que me hace amar al de al lado

Así es que hoy he salido a Tu encuentro
parecido a buscar a un perdido hermano
que no es de sangre, sino que es de alma
del querido, del por nacer y del odiado

Camino

Caminando presto por las calles
que siento tan mías y creo tuyas
mas mi corazón se encrudece
al verme sólo con tus huellas.
Sabiendo mi suerte, de muerte,
entumecido del frío anochecido
no esperado en tanto desatino
que se me planta vivo y fuerte.
Locura, la del loco sin remedio
me lleva hacia la nada siempre;
te silba y habla en los recuerdos
que se borran y nunca repiten.
Una estrofa a estas horas
es como un débil latido
de alguien que creía muerto
de algo que me regía otrora.
Y aquí estoy, camino por las calles
que conozco por ser memoria
sólo un garabato desdibujado
entre desconocidos y aquelarres.
Tropiezo ya al darme cuenta
que el recorrido es alquilado
y sólo estoy siguiendo huellas
de aquel que caminó a tu lado.
Y yo errante, vago trastornado
tal vez pude estar acompañado
si hubiese intentado ir a la par
en vez de sólo apreciar tu andar
como un jinete joven sin estribos
de algún potrillo terco y resentido
y vos de sangre caliente, amazona
dulce como el beso de la aurora
que jamás de nuevo ha de brillar
en mi camino gris y despiadado
donde muy pronto han de estallar
mis pies sobre el seco empedrado.
Una ruta con el fin impaciente
sabiendo que mi único legado
es el haberte buscado sin suerte
por este camino sin fin y tan mío

que al desearme tuyo te pertenece.

Del ida y vuelta

Si me diesen a elegir un momento
te elegiría a ti sin duda alguna
que más que persona eres tiempo
un recuerdo, alma y mi ruina

Tanto he estado buscando alejarme
cuando es de mí mismo que lo hago
que fría la carne al ser sólo carne
frío, vacío, nostalgia y (no) olvido

Ven, vuelve aunque sea en pestañeos
aunque sea alejada, a destiempo
sólo una imagen que se refleja
entre los titileos de una estrella

Perdona por ser tan injusto, infantil
más que hombre me haces niño
uno suave, agrandado y varonil
tú la oda y yo del mundo un guiño

¿A quién podría yo suplicarle
que al acercarte vuele el entorno
para al menos un instante
ser el destino de tus ojos?

Mi destino apunta al pasado
o a un trayecto aventurero
siendo igual al de si un día
al fin tú me vienes a buscar

Y tu silencio, el que me llena
como globo sin nudo ni cordel
ha soplado a favor de mi vela
para naufragar frente a tus pies

Sin embargo algo que no comprendo
(Soy sólo un deseo y nada más)
brota la música a tu encuentro
aunque la noche calla hasta al zorzal

Nunca te he sido franco del todo
al intentar, sangraba media verdad
sabes, jamás palabras me han faltado
supongo que expusiste otra debilidad

Purga

Mi garganta está agrietada
Te imploro, dame de beber
Esta fiebre se apodera
De mi mente y de mi ser

Sombras me rodean, melosas
Me tocan, muerden, rozan
Gritan, ríen, gimen y lloran
Sombras de una sombra

Envenenan fácil mi sangre
Y alucino, hiervo vacilante
Erro, me vuelco en susurros
Te odio, mas aún te busco

Hierro al rojo me encadena
Al peso de mi alma de plomo
Llévame a ti, mar inquieto
Húndeme, lento refresco

He levantado con mis uñas
Un palacio de piel y huesos
De muerte en vida y agonía
De locura y risas de muertos

Cuervos vienen rondando
No se acerquen, les pido
Déjenme, no me toquen
Ni miren, soy de ustedes

Gusanos me trepan, corroen
Sacuden, aligeran, borran
Digieren, tragan, escupen
Llevan a cabo la purga

El cuerpo sólo es carne verde
Mis órganos líquido amarillo
Temo que, buscando mi rostro
Toque de lleno mi mente

¡Ratas, y monstruos, vigías!
Ojos y ojos me rodean
¿Qué esperan en sombras?
¿Qué dicen en mi sombra?

Y grito, pataleo acobardado
Sufro, ganchos me mecen
Como la cuna del Maldito
Arrullos que decrecen

Rocas y lava, agua y carbón
Víboras me visten viscosas
Jadeo al tragarlas, ardor
El veneno por dentro devora

El aire se ha vuelto caliente
Entra a mi boca y rebota
Mis pulmones se secan
Mis labios se derriten

La garra que me despedaza
Hedor a azufre emana
Lentamente y sin esfuerzo
Va abriéndome el torso

Y toma mi corazón oscuro
Se relame sin miramientos
Lo besa, aprieta y traga
Lo escupe sobre mis llagas

Y todo aquello que me quitan
Y comen, desgarran y derriten
el infierno mismo lo regenera
Mi suplicio eterno se repite

lunes, 22 de junio de 2015

Lluvia



Estruendosa lluvia torrencial

cayendo con gran fuerza

trabajadora incansable

limpia mis impurezas



Lluvia helada del invierno

furiosa y tan imprevista

por más que te anuncies

la Tierra nunca está lista



Golpea lluvia los rostros

de aquellos descorazonados

disimula con húmedos velos

las lágrimas que caen a un lado



Sé piadosa, te lo ruego

no te excedas al obrar

no hay nada que con tu mano

constante no puedas lastimar



Acompañada por el trueno

rugiendo cual bravo león

quieren hacerse notar

vanidosa, acaparas la atención



¡Cuánta poesía, el relámpago!

que en tu falsa noche encandila

no importa el poder de las tinieblas

siempre hay alguien que ilumina


Y mientras ya te vas alejando
nos dejas un recuerdo preciado
nos dejas soñar despiertos
recordando a algún ser amado

martes, 10 de febrero de 2015

Suyuariq

Ella baila entre las flores
Les da un tinte de color
La libertad es su perfume
Lo natural su corazón

Una amazona sin armas
mujer de sexo indefinido
Es la reina de mi alma
Dueña del tiempo infinito                 

No sé si acabas de nacer
O si eres madre del tiempo
No sé si al pestañear seguirás
mas estás aqui y te quiero    

¿Por qué te alejas de mí?
Huyes cual rosa en invierno      
Sólo tú eres mi Suyuariq,
Esperanza del tiempo venidero

En sueños te veo llegar             
Cual fénix victorioso
Llama que jamás se extinguirá
Tu sangre nunca en reposo

Alma querida de mi vida
Llévame si has de partir
Si mis pies no pueden seguirte
Quizás mis alas puedas abrir
                        
Déjame ser tu profeta
Y gritar al cielo alabanzas
Ser el primero en adorarte
a ti, deidad encubierta

Si mi vida se ha tratado
De llegar ahora hasta aquí
Pues he sido bendecido
Si mi camino es hacia ti
                                              
¡Cuánto me pesa el cuerpo!
Me estoy sintiendo apresado
Mi alma intenta escapar
Para rodear tus pies sonrosados

Me Sonríes abiertamente
y siembras mis rodillas
Si mi frente fuese digna
Podria rozar tu empeine        
                                          
Tus labios al fin se separan
Euforia resumida en aliento
Las puertas del cielo me llaman
El Paraíso ya no es un secreto

Lágrimas de felicidad derramo
Tu cercanía me deja conmovido
soy un niño que por pesadillas        
su madre corre a consolarlo

Juro escuchar a tus espaldas
Un himno de solemne grandeza
Aplausos, risas y tu beldad
Ángeles, ninfas y tu belleza

En tus ojos brilla pureza
Exhalas éter inmaculado
Si la manzana de eva mordieses
Se libraría de todo pecado

Quisiera poder poseerte
Al menos por un parpadeo
Podrias cual libre mariposa
Venir y posarte en mi dedo
                                          
Si el mundo se redujese  
Hasta rozar tu entero  
Juro que me haría aire
Para ser suspiro eterno
                 
Ay de mí si por ser impuro
No fuese digno de tu mirar
Y quedase sumido en tinieblas  
Al tus ojos yo extraviar

¡Qué difícil es seguirte!
Si cada vez que caminas                
Al dar un paso me abandonas
Dejando mi alma en ruinas

No se a dónde me llevas
Mas te seguiré hasta el fin
Sólo existe lo que te observa
Sólo tu eres mi Suyuariq

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Al borde del abismo

Parado al borde del abismo
me asomo, miro sin vacilar
el caer ya me da lo mismo
mas lo incierto me matará

Atrás sólo quedan recuerdos
vagos de un pasado mejor
tristes, acorralando mi sueño
el pensar me provoca pavor

¡Oh, qué mal me juega el tiempo!
en mano siempre cartas marcadas
ya no quedan fichas que apostar
debo usar fragmentos del alma

¿Qué es la muerte? Liberación
cambiar la carne por viento
unión del grito de libertad
y el gemido en el lamento

Debería sentir mi pulso acelerado
o al menos sudor buscando caer
cuando el cuerpo ya no es cuerpo
la mente tan sólo puede ceder

¿Qué será de mí si no caigo?
estar quieto es vivir de más
¿Será que al no estar condenado
me condeno a ser uno más?

Si ayer fui juez de mi mente
esclavo de mi alma corrompida
hoy sólo me he vuelto un ente
amante ciego, sombra herida

No quieran frenar mi caída
no intenten siquiera seguirme
la gloria eterna por mi vida
al dolor etéreo me planto firme

Estancamiento

He visto indiferente mis días
en remolinos de tierra y cal
sobre arenas movedizas
ingenuo he venido a parar

Pensamientos ahogados
en aguas demasiado calmas
hoy he intentado pescar
sin caña y con las manos

Siento un no sentir infinito
pienso una hoja en blanco
hablo letras sin sentido
intentando cantar sólo grito

Pues mi alma es aventurera
bienestar es mediocridad
colibrí que al quedarse quieto
su corazón ya no latirá

Es la maldición del poeta
sufrir dolor por un verso más
ay de aquel que busque
escribiendo penas, felicidad

He conquistado mis miedos
he buscado las verdades
descubrí que no está vivo
aquel que la muerte evade

Mi mente nublada falla
al buscar versos y rimas
en un corazón complacido
cómodo y lleno de vida

Miel sin veneno no es miel
risa sin llanto no es risa
¿Cómo tener paz en mi ser
sin una guerra que me reviva?

Quizás yo sea egoísta
al cargar piedras ajenas
noble es la causa que sigo
escribir una obra maestra

Si he de vivir maldito lo acepto
si más grande es la recompensa
cambio mi sangre por versos
mi alma por alimentar al poeta

Muchos viven evadiéndose
yo creo y enfrento peleas
no es un camino sencillo
la gloria, mi única meta

martes, 9 de septiembre de 2014

Tarde Campestre

El sol brilla coqueto y firme
Alumbrando anchos prados
donde mi corazón sonríe
Estoy vivo aquí acostado

Las nubes no dan más sombras
sólo dan placer y fresco
Revolotea el cabello tuyo y mío
Un cosquilleo y me estremezco

La lluvia no empapa, refresca
El sol no quema, cosquillea
¿Por qué le temes a tu Madre?
¿Por qué rechazas tu naturaleza?

Mariposas de colores nuevos
cual satélites de tu cuerpo
Te rodean, mecen y velan
Te sienten feliz y celebran

El agua fluye a nuestro lado
cantando su suave pasaje
De ella las liebres refrescan
sus bocas y patas fugaces

Oye la canción de la Madre
En sus criaturas y relieves
Cosquillas con pies descalzos
En su cuerpo verde descanso

Aquí la mano del hombre acaricia
Su boca canta, sonríe y piropea
Las lágrimas limpian con risas
Sus hombros cargan las prendas

Aquí el fruto prohibido no existe
nadie lo creó para desafiarnos
la tierra no es labrada por hombres
mas grandes frutos son cosechados

Sudámerica, tierra de poetas
Hoy albérgame en tu seno
Prometo susurrar a tus orejas
Sentimientos por ti en versos

Yo no canto un Érase una vez
Cuentos, mentiras encadenadas
Recito lo que mis ojos ven
No necesito adornos de hadas

No se ofenda, hermano mío
No todos entienden cuando hablo
Soy sólo un joven soñador
que intenta aceptar sus pecados

El sol brilla coqueto y firme
como la chica de mis cantos
Tómame, seamos libres
Echemos prejuicios bailando


Ponga su mente bajo el agua
Sáquese su traje y zapatos
Sienta cómo sanan las llagas
Sienta crecer vida en el pasto

Espera

Enterrado en mi melancolía
Último suspiro he exhalado
Grité con toda mi energía
Entoné tu nombre exiliado
Noté el frío de tu ausencia
Invoqué recuerdos, asustado
Anduve en busca de tu esencia

Rugido de la bestia herida
El hombre, al sentirse olvidado
Barro sin tu agua, tierra seca
Estuvo mi ser adormecido
Caído entre tantas tinieblas
Caído entre tanta espera
Anhelando sentir tus latidos

Envúelveme en tus brazos
Sujeta mi alma con fuerza
Quiero unirnos con lazos
Ungirnos en néctar divino
Imagina la Fusión, amada
Vuelve pronto a tu morada
Encuentra refugio en mi pecho
Libérame de esta tortuosa pena

domingo, 24 de noviembre de 2013

Caída en el bosque

 Caí de bruces, sintiendo el ligero ardor que surgía de mis manos raspadas. Mis ojos irritados por la tierra liberaban con cautela lágrimas que bien podrían ser del espanto. El choque entre el cuerpo y la frondosa espesura pareció reactivar mis neuronas, al punto de creer que lo demás, lo anterior al impacto era irreal, acaso en igual medida que el terror invasor, tan irreal como un sueño o una alucinación pero que igual está ahí, desafiando los sentidos y a quien los experimenta.

 La tierra rellenó el espacio entre uña y carne al levantarme tambaleante, con un fuerte impulso de mis manos, y pronto ésta se mezcló con la sangre a su empuje. Antes de recordar siquiera quién era, a mi memoria llegó una acción: Escapar. Mi energía nerviosa me obligó a correr de aquello desconocido que me perseguía, quien cada vez se hallaba más cerca por la presión del ambiente. Los árboles murmuraban a mis espaldas, entrelazándose para ocultar de mi vista a la pálida luna que nada por mí podía hacer más que observar silenciosa mi huída. Oí mi nombre, mas no supe de dónde provenía. Mi respiración se encontraba demasiado agitada como para gritar.

 El sendero se volvía irregular, entre bifurcadas y caminos paralelos. Desde lo alto debía ser una vista magnífica, un laberinto natural con algo en él que no lograba encajar, no me dejaba tranquilo.

De pronto comencé a sentir finos cortes. Las espinas se clavaban profundamente en mí cual agujas, aunque no sentía el fluír de la sangre. Maldije el estar ahí y mi suerte, si bien una nube se cernía sobre mí cuando intentaba recordar antes del golpe.

 Dejé de oír mi respiración agitada, el sonido del viento llamaba a mi oído con la misma delicadez que un ariete a una empalizada. Mis tímpanos cedieron a la presión y pronto sólo hubo un pitido, similar a un lejano grito desgarrador. Sombras se movían a mi alrededor, pero algo más siniestro paralizaba mi corazón, haciendo caso omiso a las huestes que fluían del bosque mismo. Ya no podía oír, por lo que sentí la necesidad de voltearme sin frenar. Varias veces las raíces tomaron mis tobillos en cómplice alianza con el ente, siendo el único resultado torceduras y quemaduras.

La ropa comenzaba a pesarme con el sudor y el barro. Era curioso, pues creía que los cortes deberían haberla arrancado. Toqué mi hombro sólo para sentir el horror de saber que los trastos sobrantes eran parte de mi carne. Dudé por un instante pero luego supe que era necesario aligerarme, y no sin cierto remordimiento decidí desprenderme de aquella carga extra.

 No sabía cuánto tiempo llevaba en mi huída; sentí que ya no existían los minutos pues nada podría marcarlos. Al no poder comprenderlo ya no existía; tan sólo había espacio, el mismo que parecía comprimirse cada vez más sobre mi camino, siendo el salirme de la huella la posibilidad de caer en la nada.

El suelo retumbaba, la proximidad con mi destino encarnado en Eso aligeraba su marcha de caza, esperando el momento para tomar impulso y lanzarse. Mis pies sentían caminar sobre un tambor, un tambor bajo mis pies descalzos que continuaban corriendo sobre arbustos y espinas con decisión. Divisé mi salvación a lo lejos: un pequeño alambrado que despertó mi memoria, un recuerdo de haberlo cruzado mucho antes de caer.

 A tientas (pues poco divisaba con mis ojos hinchados) logré salir de la red de plantas que daban fin al bosque; la cosa respiró sobre mi nuca quemando mis fosas nasales con su hedor putrefacto. Mi cabellera respondió al aire hirviendo chamuscándose en pocos segundos.

Salté el cerco y caí libre de mi miedo. Me vi levantarme y comenzar a caminar sin ninguna herida, tranquilo y en paz. Me vi, atónito y maravillado, alejarme de mí mismo mientras aún continuaba atrapado en los alambres, retenido por una fuerza externa. La realidad era clara, si bien yo no formaba parte de ella. No me moví en absoluto. Algo me tomó por el tobillo.

Ruta al fin

-Cagamos.
 La simple palabra parecía sintetizar el momento y destino de ambos receptores. Cortó un silencio vil, aquel que surge desde dentro y ensordece el frágil entorno que nos envuelve cuando todo lo exterior se torna hostil. Pudo sentir el camino del aire escapando de sus pulmones, las finas gotas de transpiración que se deslizaban por su frente y daban un toque salado a los labios secos de la boca. Su vello erizado parecía albergar gran cantidad de estática.
 En ese momento el tiempo se detuvo, quizás porque la voz del emisor fue la caricia más dulce que jamás había escuchado el otro. Sintió una inmensa calma que destruyó el pánico reinante mientras saboreaba el sonido que por tantos años escuchó y ahora podría ser la última vez que lo fuese a hacer.
 Su respiración agitada comenzó a ceder lentamente, aminorando el ir y venir de su pecho exaltado, sofocado por un brazo de tela negro.
 Pestañeó. Sus ojos divisaron en esa eternidad un sinfín de imágenes con el niño (ahora hombre) que lo acompañaba en el punto cúlmine de su destino. Sonrió, qué orgullo sentía de saberse unido por ello al hombre que amaba como si fuese de su propia carne. Parecía un cuento, una historia de aquellas que leía de niño con admiración, inmerso en el hilo de palabras revueltas cual ovillo, en que caballeros y guerreros luchaban hasta el último de sus latidos con sus hermanos.
 Pensó en Aquiles y Patroclo cercando la ciudad de Troya; en Thor y Loki combatiendo contra los Jotuns y humanos maliciosos; Agamenón y Menelao comandando la hazaña más increíble de la literatura griega; y ahora él y su amigo, atrapados en ruta a su final inminente.
 De pronto todo se volvió irreal, escuchaba el roce suave, casi erótico, de la pluma con la hoja escribiendo lo que ocurría en su épica hora. Cambió el escenario, acto y escena: la prisión de metal por una de piedra y el aceite por el petróleo. Sintió su nombre junto al de su compañero rasgados con pulso firme en la escena.
 Los muros que rasguñaba sin orientación expedían un fuerte olor a combustible, mientras sentía ese calabozo enmarañado traquetear por la gigante criatura hecha por el barro y la irónica voluntad de sus víctimas. La correa de su carcaj abrazaba su pecho dándole coraje, si bien veía inútil su destreza en lucha de fuerza.
 Creyó ver un cíclope retratado en esa vaga sombra, acercándose agazapada mientras tomaba cada vez mayor tamaño, y lo borroso tomó vivos detalles al aceptarlo su mente. Era como se los había imaginado: Medía lo que dos personas juntas, y su vestimenta harapienta dejaba ver un cuerpo que, si bien era carnoso, poseía una musculatura fuerte. Su ojo inyectado en sangre asemejaba un faro, lo único que podría ser comparado co un ser humano. En uno de sus brazos llevaba una maza del tamaño de un toro, la cual arrastraba con la misma facilidad con que un niño lleva su bicicleta.
 El hijo de Poseidón rugió con mecánico chirriar, creando una sacudida intermitente que obligó al héroe a asirse fuertemente de la correa que latigueaba su pecho hacia atrás con terror. Su aliento expelía un hedor a neumáticos quemados y cables derretidos, como si sus entrañas fueran una hoguera ardiente.
 Era sólo una provocación, entre burla y desafío. Su orgullo se vio puesto a prueba, por lo que tomó su escudo y lo sacudió con fuerza. Una mano amiga tomó el escudo con fuerza y lo mantuvo firme: no debía perder la sangre fría.
-Frená.
 Sin embargo, la voz ya la escuchó lejana, sólo acarició su mente sin darle tiempo a procesarlo. Sujetando con fuerza su lanza de guerra se lanzó sobre la bestia aturdiendo sus propios oídos con un grito de guerra, sabiendo que jamás podría vencerla, que aunque quisiera no podría detenerse en su última hazaña y que anhelaba esa muerte, digna de mención para las siguientes generaciones, las cuales representarían en infantil juego su aventura. Prefería el frío calabozo al hirviente metal, el olor de las antorchas al de neumáticos quemados, sus párpados antes del parabrisas.

Oda ante la huída

Tómate un tiempo querida
escucha mi lastimera propuesta
Niégalo y tu último regalo sería
dejarme un vacío sin respuestas

Dime qué siente tu pecho
que a tus pies impulsan huír
Dime si mal te he hecho
Perdóname, no sé sonreír

De ser la mente una balanza
donde amor y patria se midan
con hondo dolor aceptaría
de liviano, la batalla perdida

No respiraré hasta que suspires
Lloraré si piantas un lagrimón
libre te dejaré al decir que eres mía
Siempre el poeta eclipsa al actor

Quisiera ser imán y no ancla
El perfume y no el color
Quisiera sólo mezclar dos tierras
y formar un nido para los dos

Arráncame del pecho lo tuyo
Tómalo mientras aún pueda latir
Llévate mis ojos, te lo pido
¡Oh!, no me obligues a verte partir

Ante la herida abierta
me tratas cual sal lanzada
Abre tu corazón amada
he venido a ser la venda

Y es que en ti mi hogar fundé
Encendiste en mí una antorcha
Lejos, en tierras de Aquelarre
Tinieblas, sombras y escarcha

Mido mis palabras cauteloso
o podrías con mi aliento volar
Repliega tus alas te lo ruego
Gorgojea conmigo un rato más

Los vientos soplan muy fuerte
Puedes anidar en mis brazos
Las dudas pueblan tu mente
Mírame, no les hagas caso

Si amarte fue sólo un pecado
y mi condena, tu vil escape
En cárcel de carne enjaulado,
Nostalgia, no-olvido y muerte.

jueves, 17 de octubre de 2013

Cara de la Cruz

Ésta es la cruz que mi pecho carga
Bañada en el sudor de mi trabajo
Con lágrimas de sacrificio rociada
Y el calor que mi voz le ha dotado

Éste es el escudo de mi sangre
Inútil, quizás, contra espadas
Mas lo que protege no es mi carne
Sino lo intocable llevado dentro

Ésta es la luz que en noche me guía
Noches en que el sol brilla siniestro
Brota de mis venas luz abrasiva
Brota el camino en sentimiento

He aquí la extensión de mi pecho
La astilla del árbol de la vida
El terror de la Bestia al acecho
Susurro cálido, voz Divina

Unión de los hermanos inmortales
que saben la poca arena en su reloj
Unión de los fuertes y pequeños
de los reyes en piel de sirvientes

Manos suaves nunca la cargaron
Mas bien sé de muchos que viles
con guantes de seda aterciopelados
con labios amarillos la besaron

Creadas con el oro fundido
del águila y su sangre derrotada
no ha traído más que dolor
a su humilde, astillada hermana

El juzgado se volvió juez
y su sangre con creces cobrada
ha corrompido, triste revés
El Libro se ha vuelto espada

Ha de esperarle un castigo
a los reyes de alma vendida
ya Dante lo ha presenciado
con Virgilio, poeta y guía

No necesito suaves mis manos
Siempre he usado calzado ligero
Nací libre con alma de viajero
Nací siendo un siervo artesano

Mientras tenga la mente fresca
y una garganta cantora
mis pies solos sobre la senda
irán dichosos hasta mi hora

Ésta es mi base de piedra
mi cielo y cable a tierra
No han de flaquear mi ideal
No han de tocar mi alma